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La Vía Láctea y su origen mitológico.

Una parte de los mitos de las diferentes sociedades de la antigüedad, habrían de servir para dar respuesta a cuestiones cotidianas, a elementos o fenómenos de la naturaleza, que constituían y formaban parte de las vidas de aquellas personas. Fuera donde fuere, si cualquier humano levantaba la cabeza una noche clara, sin una luna demasiado grande que entorpeciera la visión, lo que iba a observar eran millones de puntos brillantes, la mayor parte de los cuales, siempre en la misma disposición (constelaciones), y otros que cambiaban de posición con el paso de los días (planetas), y con el tiempo les dieron nombres y los adjudicaron a alguna divinidad. Pero había algo más en aquel cielo nocturno, había una especie de nube de polvo que cruzaba el firmamento de lado a lado y que nosotros conocemos como la Vía Láctea, nuestra galaxia, pero ¿de dónde viene ese nombre? Para ello tenemos que viajar a la antigua Grecia donde vamos a encontrar la explicación.


Diferentes mitos relacionados con el dios Zeus, rey de los dioses del Olimpo, lo presentan como un mujeriego, y ciertamente, los autores clásicos le adjudicaron decenas de relaciones con diosas, ninfas, humanas, etc. Una de estas relaciones fue con una humana, Alcmena, esposa de Anfitrión. Zeus, que tenía la habilidad de cambiar de forma, de transformarse en lo que quisiera, aprovechando que Anfitrión no estaba en casa, adoptó su forma e hizo el amor con Alcmena, luego, aquella misma noche, Anfitrión volvió de una batalla y también hizo el amor con su esposa, la cual quedó embarazada de mellizos, uno hijo de Zeus y el otro hijo de Anfitrión. Pero Hera, la esposa de Zeus, que sabía de las infidelidades de su marido, no le iba a poner las cosas fáciles al vástago de Zeus, aun cuando no había nacido, y siguió poniéndole trabas durante su existencia.

Por de pronto hay que saber que el Oráculo de Delfos había designado como rey de Micenas al próximo descendiente de la familia de Perseo, y los hijos de Alcmena lo serían, ella era una heredera de aquella casa, de hecho su esposo, Anfitrión, también era descendiente de otra rama familiar del mismo Perseo. Pero Hera no iba a permitir que el hijo de Zeus, el que iba a nacer con el nombre de Alceo, y que nosotros conocemos por Heracles, o su versión romanizada, Hércules, fuera rey de micenas. Es por ello que ató bien juntas las piernas de Alcmea, tratando de retrasar al máximo el parto, al tiempo que aceleraba el nacimiento del primo de Heracles, Euristeo, el cual nació sietemesino, pero el primero de los descendientes de Perseo, y por tanto, futuro rey de Micenas.

En la vida de Heracles, muchas habían de ser las ocasiones en las que Hera tratara de causarle problemas, daños, incluso la muerte. Pero hay un episodio, que encontramos con dos versiones diferentes, que nos narra un encuentro del pequeño Heracles con Hera. El primero nos dice que un día andaban paseando por un campo Hera y Atenea cuando vieron a un niño muy pequeño jugando centre las flores y hierbas. Ambas diosas se acercaron y Atenea convenció a Hera de que lo amamantase, como así hizo, sin saber que se trataba de Heracles, el cual chupó la leche con tanta fuerza que Hera tuvo que apartarlo de su pecho mientras la leche aún seguía manando. Otra versión nos dice que Zeus quiso hacer inmortal a su hijo y que para ello pidió a Hermes que llevara al pequeño al lado de Hera mientras ésta dormía, y que lo pusiera sobre su pecho para que mamara de la leche que iba a obrar el milagro. Pero Hera se despertó de golpe, y en ver a Heracles, lo apartó rápidamente mientras la leche seguía fluyendo. En ambos mitos, esa leche de Hera que emanaba de su pecho, quedó suspendida en el cielo y es lo que hoy en día conocemos como la Vía Láctea (camino de leche).


Curso de Mitología griega:


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