La momificación en el Antiguo Egipto
- Academia ADEAH
- 26 sept 2021
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La tĆ©cnica de la momificación de los cuerpos de los difuntos no era exclusiva de la sociedad faraónica, pero sĆ que fueron ellos los que alcanzaron altas cotas de perfección. El procedimiento era largo y costoso, y no estaba al abasto del comĆŗn de los mortales, que solĆan enterrarse entre esteras y poco mĆ”s. Aun con todo, existĆan algunas funerarias que ofrecĆan ofertas de bajo coste (el negocio mortuorio existe desde hace milenios). La misión principal era la de salvaguardar, al mĆ”ximo, el cuerpo del difunto de las inclemencias del medio ambiente.
DespuĆ©s de unos pocos dĆas de respetuoso luto, el cuerpo del fallecido era sometido a un proceso de limpiado, vaciado y desecado, y posterior momificación.
El primer paso era limpiar el cuerpo y untarlo con todo tipo de resinas, ungüentos y aromas naturales de plantas, incluso de miel de abejas. Una vez purificado se procedĆa a la extracción de las vĆsceras y el cerebro. El procedimiento de extracción del cerebro, cuando se realizaba, porque no siempre se hacĆa, consistĆa en practicar un agujero en el cerebro a travĆ©s de la nariz e introducir un bastón a modo de batidora para remover el cerebro, licuarlo y que este se deshiciera y se acabara escurriendo por la nariz. En muchas representaciones se nos dice que se sacaba mediante un gancho, incluso Heródoto (484 ā 425 ane.), nos lo describe asĆ. La verdad es que habĆa muchas formas de hacerlo y la mĆ”s usada era simplemente abrir el crĆ”neo por la base posterior y extraerlo sin esfuerzo.
Acto seguido se practicaba una incisión lateral en el torso del difunto y por allĆ se le extraĆan pulmones, estómago, intestinos e hĆgado. Los riƱones se dejaban en el cuerpo dada la dificultad de acceder a ellos y el corazón tambiĆ©n permanecĆa en su lugar porque el difunto lo iba a necesitar en el juicio de Osiris, para acceder al mĆ”s allĆ”, cuando el difunto coloca su corazón en una balanza y su peso no debe sobrepasar el de la pluma de Maat, la justicia y la equidad, que se sitĆŗa en el otro lado de la balanza. Si el corazón es puro, si el difunto ha obrado correctamente durante su vida, no pesarĆ” mĆ”s que la pluma y podrĆ” acceder al MĆ”s AllĆ”, de lo contrario, serĆ” devorado por la bestia Ammyt y tendrĆ” una segunda, y definitiva, muerte.

Estas vĆsceras se embalsamaban, incluso, a partir de la dinastĆa XXI, se vendaban y se colocaban dentro de los llamados Vasos Canopos. Ćstos solĆan estar hechos de alabastro, aunque los hay menos elaborados de cerĆ”mica, y tenĆan una tapa en forma de cabezas que representaban a los cuatro hijos de Horus (no siempre fue asĆ, al principio, a partir de la VI dinastĆa, era una tapa plana, luego en el reino nuevo se empezaron a desarrollar tapones con la cabeza del difunto y finalmente se hicieron estas efigies de genios). AsĆ tenemos a Amset, una vasija con tapa en forma de cabeza humana, en la que se guardaba el hĆgado, luego estĆ” Hapy, que tenĆa forma de cabeza de babuino, donde se depositaban los pulmones. DespuĆ©s estaba Kebeshenuef, con forma de cabeza de halcón, y que contenĆa los intestinos, y finalmente encontramos a Duamutef, vasija con tapa con la silueta de un chacal, en la que se introducĆa el estómago del fallecido. Estos Vasos Canopos se depositaban en el interior de una caja y debĆan acompaƱar al difunto en su cĆ”mara funeraria.
Antes de proceder a momificar el cuerpo, a aƱadirle todo el vendaje, se debĆa proceder a su desecación, a tratar de eliminar cualquier fluido lĆquido. Para ello se introducĆa en un recipiente llenó de natrón, una mezcla natural de sal y bicarbonato sódico, que se encontraba en diversos lugares donde se habĆan desecado antiguos lagos, en el Kab o en Wadi Natrum, por ejemplo. El cuerpo permanecĆa 36 dĆas allĆ, y el resultado era una silueta esquelĆ©tica de huesos y piel que debĆa ser rellenada con ropas, vegetales, incienso, aceites,etc. para darle una apariencia de ser humano con vida.
Con todo ello realizado, comenzaba el proceso de vendaje, el cual se hacĆa con girones ropa usada, siempre de lino, y si el difunto se lo podĆa permitir, lino de Sais, que era el de mejor calidad, no fue hasta el periodo HelenĆstico (332 ā 30 ane.), es decir, en un periodo muy tardĆo, que se empezaron a producir vendas expresamente para la momificación. Se empezaba por los dedos, de forma individual, se pasaba a las extremidades, la cabeza y se terminaba con el cuerpo. Los brazos se situaban a ambos lados, cruzando las manos sobre el pecho. Mientras se hacĆa todo el proceso, el sacerdote encargado, en caso de que el difunto tuviera la categorĆa suficiente como para que se le asignara un sacerdote, proferĆa todo tipo de versos y sortilegios, a la par que, de tanto en tanto, iba colocando diferentes amuletos entre venda y venda, todo ello en un ritual para conferir protección mĆ”gica al difunto en su trĆ”nsito.
Terminado este procedimiento, se le aƱadĆan resinas sobre las vendas, se depositaba la momia en un sarcófago y ya se la podĆa entregar a la familia, que dependiendo de las posibilidades, organizaba un sĆ©quito hasta el lugar donde tuviera la tumba, su morada de eternidad, y antes de entrar en la misma se procedĆa al Ćŗltimo de los rituales, la apertura de la boca, tambiĆ©n de los ojos, usando un instrumento curvo, una especie de azuela, mediante el cual se iban a despertar los sentidos al difunto, se le dotaba de la capacidad de ver y poder hablar en el MĆ”s AllĆ”.

Realizado este Ćŗltimo ritual, sólo faltaba introducir el sarcófago antropomorfo en el interior de otro de mayor tamaƱo, en le caso de los faraones podĆa haber diversos, en otros casos, con uno era suficiente, y se completaba el proceso con el sellado de la tumba.
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